enero 18, 2013

¡Malhaya!


Me cagan los eufemismos, no sé si Zizek influya en mi particular intolerancia a ellos pero estoy segura que no se trata, más allá de su particularísimo uso literario, sino de una enfermedad de la modernidad depredadora. Resulta que la gente ya no puede decir las cosas como las siente, cada vez recurre a la inagotable fuente de analogías pendejas para hacer uso del lenguaje barroco que, como hispanohablantes, nos exigen.

Desde hoy me propongo decir, e instar al escucha a decir, lo que piense sin los contratiempos deliberados de esta enfermedad que me hace sentir cansada de tanto descifrar mensajes, muchos de los cuales podrían ser más claros con el uso simple de las palabras y el cuerpo, si me enamoro diré "soy enamoradiza" y prefiero que digan que soy una mujer que no se niega a sentir.

El amor no es un tabú, todos los días y en cualquier momento se habla de él. Nadie se atreve a definirlo pero todos hablamos de él, en las conversaciones cotidianas con o sin consumo de alcohol o drogas, en las camas de los madrugadores y trasnochadores, en los murmullos que se asoman a las conversaciones que no nos corresponden pero que nos aburren ¿qué hay, pues, de tabú en eso que nadie niega sentir esporádicamente?

El sexo no es un tabú, pese a que en esta categoría entrarían desde los tamaños y las formas que buscan generalizar un sistema de género binario hasta el sexo, como placer. Allá los disimulados, sus maneras y sus síntomas de eufemística, el sexo existe, se vive y también se goza. Además, por más impudicia que le aleguen, es un tema público que no ha escapado ni de las bocas más hipócritas.

Las groserías, las mandadas al diablo y los estados eufóricos que nos llevan a expresar cualquier "chinga tu madre", sea chica o sea grande, "vete a la mierda" o a donde sea que se vayan todos aquellos cabrones que nos llevan a segmentarlos del resto de la sociedad, o cualquier otra expresión de este tipo, tienen lugar en la florescencia de un sentimiento que no cabe tan bien adentro como cuando se dice, que fluyan las mentadas y los adjetivos que nos hagan liberarnos del eufemismo recalcitrante.

Por lo tanto y sin más rollos, quiero decir que el mundo es una mierda porque las personas que en él habitamos tenemos dos caras, una noble y otra ojete. Dada la gravedad de esta enfermedad eufemística, los pobladores de este planeta prefieren hablar como ojetes y comportarse como ojetes aunque, por supuesto, sientan como nobles.

3 comentarios:

  1. Despues del tercer cafe (de hoy) te he encontrado, y mira que llevo ya un buen rato buscandote sin ninguna otra razon mas que la de saber de ti y estar en contacto contigo, parece que por fin lo logre, y resulta que soy un buen rastreador (internet me ayudo), ahora solo esperare a que respondas y podamos conversar, escribir o cualquier clase de contacto que quieras establecer conmigo, sin eufemismos, como cuando eramos niños. Creeme, llevo mucho tiempo buscandote, lo logre? (pasado del verbo lograr, el teclado en ingles sin acentos no es d egran ayuda), si asi es respondeme: slash_rover@hotmail.com

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  2. ¿Como cuando eramos niños? Curioso encuentro el de alguien que busca y otra que no reconoce la voz del que escribe.

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  3. Bueno niños lo que se dice niñuelos... no. He leido tu mensaje de correo, me ha llenado de alegria!!!!

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